Por qué el BCE quiere crear el euro digital

Dos de cada tres pagos con tarjeta en la zona euro se rigen por las reglas de empresas no europeas, y el efectivo ha caído del 68% al 40% de las operaciones en seis años. Las razones del proyecto, con las cifras del BCE.

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La pregunta razonable es por qué. Pagar funciona: sacas la tarjeta, acercas el móvil y listo. ¿Para qué construir algo nuevo, con lo que cuesta?

La respuesta del BCE no es que pagar funcione mal. Es quién controla que funcione, y qué pasaría si ese control se ejerciera en contra de Europa o simplemente dejara de estar disponible.


Razón 1 · Dos de cada tres pagos no se rigen por reglas europeas

Esta es la cifra que sostiene todo el argumento.

Conviene leer despacio la segunda parte. No es que esas empresas tengan mucha cuota: es que en la mayoría de los países no hay alternativa nacional. Si mañana dejaran de operar, en esos países no se podría pagar con tarjeta. Punto.

Qué significa «reglas de negocio»

No es una cuestión de banderas. Quien controla un esquema de pagos decide, de forma unilateral:


Razón 2 · El efectivo se usa cada vez menos

Hasta ahora, cualquier europeo tenía siempre a mano una forma de pago pública: los billetes. No dependen de ninguna empresa, funcionan sin batería y sin cobertura, y no exigen permiso de nadie.

Esa opción se está volviendo minoritaria.

Nadie lo ha prohibido: la gente ha ido eligiendo el móvil y la tarjeta. Pero el resultado es que, si la tendencia sigue, la única forma de dinero público disponible en el día a día iría quedando arrinconada.

El BCE presenta el euro digital como la manera de que siga existiendo una opción pública también en lo digital. No para sustituir al efectivo, sino para que el dinero público no desaparezca del sitio donde ahora se paga.

Las dos propuestas van juntas a propósito. La respuesta oficial a «¿van a quitarnos el efectivo?» es una ley que lo protege, presentada el mismo día.


Razón 3 · Alguien va a ocupar ese espacio

En 2019, un consorcio privado encabezado por Facebook anunció Libra: una moneda estable respaldada por una cesta de divisas, pensada para funcionar dentro de plataformas con miles de millones de usuarios. En 2020 se rebautizó como Diem y cambió a monedas de una sola divisa.

Nunca llegó a funcionar. Pero el BCE intensificó su trabajo sobre el euro digital en octubre de ese mismo año.

El argumento se ha actualizado desde entonces. Hoy no se habla de Libra, sino de monedas estables en general.

Qué significa «ancla»

Hoy un euro es un euro esté donde esté: en billetes, en tu banco o en el de enfrente. Se puede pasar de uno a otro a la par, sin descuento y sin pensarlo. Eso funciona porque existe una referencia común —el dinero del banco central— a la que todas las demás formas se convierten.

Si el dinero cotidiano pasara a ser un mosaico de monedas estables privadas, cada una con su emisor, sus reservas y su solvencia, esa equivalencia dejaría de estar garantizada. Y lo que hoy es un detalle invisible —que nadie pregunte «¿euros de quién?»— se convertiría en la pregunta de todos los días.


Razón 4 · Soberanía, dicho sin épica

«Soberanía monetaria» suena a discurso. Lo que hay debajo es concreto:

Esta razón ha ganado peso con el tiempo. En 2020 el argumento dominante era la innovación; en 2026, la resiliencia. No porque el proyecto haya cambiado, sino porque el mundo alrededor sí.


Razón 5 · Que el dinero público siga siendo de todos

La última razón es la menos técnica y quizá la más importante.

El efectivo tiene una propiedad que se nota poco justamente porque nunca falla: no excluye a nadie. No hace falta contrato, ni solvencia, ni teléfono, ni que una empresa acepte tenerte como cliente. Un billete funciona igual para cualquiera.

En un mundo donde pagar sea exclusivamente digital y exclusivamente privado, esa propiedad se pierde. Cada forma de pago pasa a tener un dueño que decide a quién admite.


Las cinco razones, juntas

RazónEl problemaQué aportaría el euro digital
DependenciaDos de cada tres pagos con tarjeta se rigen por reglas no europeas; dos tercios de los países sin alternativa nacionalUna infraestructura europea que siempre existe
Caída del efectivoDel 68% al 40% de las operaciones entre 2019 y 2025Que el dinero público siga estando donde se paga
Dinero privadoMonedas estables que podrían fragmentar el euroUn ancla pública a la que todo se convierte a la par
SoberaníaCondiciones y datos decididos fueraDecisiones y liquidación dentro de Europa
InclusiónToda forma digital tiene dueño y admite a quien quiereUna opción pública que no excluye

Los argumentos en contra, que también existen

Un artículo que solo diera las razones a favor no sería honesto. Las objeciones más serias, sin resolver aún:

Fin del artículo

Fuentes

  1. 01Banco Central Europeo The digital euro in a fragmenting world: ensuring Europe's resilience and autonomy in payments (Piero Cipollone, Riga)Documento: 1 de abril de 2026 · Consultado: 17 de septiembre de 2026
  2. 02Banco Central Europeo The digital euro: strengthening Europe's payments ecosystemDocumento: 6 de febrero de 2026 · Consultado: 17 de septiembre de 2026
  3. 03Banco Central Europeo The foundations of national sovereignty: the role of central bank moneyDocumento: 19 de junio de 2026 · Consultado: 17 de septiembre de 2026
  4. 04Banco Central Europeo ECB intensifies its work on a digital euroDocumento: 2 de octubre de 2020 · Consultado: 17 de septiembre de 2026
  5. 05Banco Central Europeo FAQs on the digital euroConsultado: 17 de septiembre de 2026
  6. 06Comisión Europea Single Currency Package: propuestas sobre el efectivo y marco del euro digitalDocumento: 28 de junio de 2023 · Consultado: 17 de septiembre de 2026
  7. 07Parlamento Europeo Digital euro: MEPs ready to start negotiationsDocumento: 9 de julio de 2026 · Consultado: 17 de septiembre de 2026